Aquí no hay quien estudie  

Posted by aliere in , ,

Hoy vengo de una bonita sesión de estudio en la biblioteca. Hace poco que creía haber descubierto un paraíso en pleno proceso opositoril, porque mis salas de estudio de siempre están plagadas ahora de universitarios que quieren recuperar en un mes lo que no hicieron en todo el curso.

Para alguien que se pasa el año en estos menesteres es una gaita no sólo que te quiten la mesa sino que además todos parecen responder a alguno de estos prototipos:
  • Las amiguísimas: se pasan el día hablando y de vez en cuando dejan tal estresante actividad para tomarse un café o ir al baño, por supuesto juntas.
  • Las "no sin mi móvil": pasan la tarde mandando mensajitos y quejándose de que fulanita es una borde, que le ha dado cinco toques hoy y no se los devuelve. Jo.
  • Las barbies: todo el mundo sabe que el traje oficial del que estudia es el pijama, el chándal o la primera combinación que haya aparecido por el armario si quiere hacer un día un poco más especial. Ellas no. Ellas se pintan el ojo, se ponen modelos imposibles, escotes palabra de honor y tacones para ir a estudiar. Pobres, se piensan que van a la pasarela Cibeles.
  • Los hormonados: van a pasear los apuntes, porque el resto del tiempo se lo pasan besuqueándose. Eso cuando no les pillas magreándose y tú ahí, con el café que se te pone cuando hace tiempo que no ves al costillo y conteniéndote las ganas de gritarles "¡Degenerados! ¡Iros a un motel!".

El caso es que todas las bibliotecas estaban llenas menos aquella. Un edificio coqueto con enormes ventanales situado justo en el centro del parque más grande de la ciudad. Al lado de un quiosco de música de los del siglo XIX, con vistas a los niños que juegan, los viejecitos que pasean y los pavos reales. Un paraíso para la vista, de hecho, estas eran las vistas:





Sí, paraíso. Que en la sala haya mosquitos pase, pero que en tres horas haya tenido a la vez a los pavos chillando histéricos en pleno ritual de apareamiento, un torneo de petanca con su correspondiente retransmisión y a la banda de música del ayuntamiento tocando en el quiosco de música, con su tuba y todo... ya es un poquito de mala hostia ¿no? Sólo faltaron las risas enlatadas de fondo.


Y vosotros, ¿alguna vez habéis tenido una serie de catastróficas desdichas mientras intentábais estudiar o concentraros en algo?

This entry was posted on martes, 25 de mayo de 2010 at 0:09 and is filed under , , . You can follow any responses to this entry through the comments feed .

8 comentarios

Yo he sufrido (y sufro), en el trabajo:

- A mi jefe voceando por teléfono con el altavoz puesto.

- Las reuniones que monta mi jefe en la sala de reuniones, es decir, mi despacho.

- Conciertos de viento (tengo el baño al lado).

- Las peleas del pájaro de la vecina con las palomas del centro de la ciudad.

- Los vecinos que fríen carne podrida a las 5 de la tarde.

- A mi jefe llamándome constantemente a su despacho.

Y cuando estudiaba:

- La parejita que se mete mano en la biblioteca.

- Los pesaos que hablan en voz alta.

- La típica que te mira los apuntes, o te mira fijamente siempre y cuando piense que no la ves.

- El amigo pesao "vamos a echar un cigarro" (¡que yo no fumoooo!)

- El que se expande indefinidamente por la mesa de estudio, como si del universo tras el Big bang se tratara.

y un largo etc...

25 de mayo de 2010, 12:03

Yo es que como nunca he estudiado.....yo tiraba de sistemas chuletiles fantásticos, ya sabes, los apuntes en el suelo y pasándolos con los pies. Obviamente no he sufrido todos estos males,....

25 de mayo de 2010, 14:02

Si apelo a mi memoria, pues, había dias así, pero a veces es uno mismo el que está propenso a dejarse evadir con cualquier cosa con tal de no estudiar. Confieso, eso sí, que alguna vez acabé yendome a estudiar a un jardín perdido .... y desierto, of course, que había descubierto. Pero te hablo de los tiempos de mi bachillerato, cuando con una bicicleta podías encontrar un lugar desierto sin problemas a media hora de tu casa. Desde que el automóvil se extendió democraticamente, eso ya no es posible.

26 de mayo de 2010, 11:10

El paraiso cuando lo estabas describiendo me hacia a la idea de que acababa tal como acabó!
Odio estudiar en la biblioteca, es que son entretenimientos por todos lados, que si mengana que habla, que si fulano que te pregunta.... vamos, yo de siempre he preferido dar el último atracón en casa, y más en fechas en las que todos están ahí dentro!
Luego estaba cuando iba porque buscaba información (era pre-internet en casa) o simplemente tienes que ir desoxidandote de las vacaciones y ya que vas con alguien conocido pues vas cogiendo ritmo de estudio, entonces es cuando descubres a los frikis de las bibliotecas (opositores aparte) yo el día que pensaba que me moría de la risa fue cuando un tio con barba de 4 meses apareció con una guitarra, unas botas rancheras con tacones, unas medias de redecillas, una minifalda vaquera, top de lentejuelas rojas, sombrero de ala ancha y se puso a leer un libro muy apropiado: vinos de España!

Ahora ya solo voy por algun documental o por algún libro raro, sino... hace años que me niego a estudiar en un sitio en el que no podía concentrarme!!!

29 de mayo de 2010, 15:04

Jajajaja lo que normalmente se vienen llamadno la ley de Murphy ¿no? Nunca falla.

Yo desistí en mi intento de acercarme a la biblioteca para estudiar, puesto que allí me distraigo el tripe que en mi propia casa. Y eso que tengo unos vecinos que... bueno, p'a qué contarte...

En cualquier caso ¡Mucho ánimo! Espero que te esté cundiendo mucho.

Un besote.

11 de junio de 2010, 0:39

Pobrecilla!!! Jejejeje... Conozco esa sensación de "¿Por qué cuando quiero estudiar el universo entero conspira contra mí?".

Recuerdo una biblioteca municipal en la que por las mañanas era imposible estudiar... yo creo que la campana extractora de la cafetería tenía la salida directa a la biblioteca, y cuando daban las 12 más o menos, y tu ya tenías las tripas rugiendo y la concentración pelín fatigada... empieza a oler a tortilla de patata recién hecha!!!! XDDD

Bueno, ánimo y mucha suerte! ;-)

18 de junio de 2010, 12:57

Yo tambien soy Oposeitor. Sufro a las amiguísimas, y me dan ganas de reventarles la cabeza. De verdad, en mi imaginación sus cráneos se rompen contra el suelo y sus sesos salen despedidos, desperdigándose contra el suelo. Una vez, estaba yo sola en una mesa, y me rodearon 5 "estudiantes" de bachiller. Aquello fue demasiado.

Oye, y yo me pinto los ojitos para ir a la biblioteca, y no soy ninguna barbie, ni de lejos. Pero es que si no me doy un poco de alegria a la cara, entro en depresión.

20 de junio de 2010, 1:54

Gracias a todos por los comentarios. Lamento haber dejado esto tanto tiempo desatendido, pero acudo a contestar aunque sea tarde.

Auriga, chico, has hecho la enciclopedia completa de los especímenes que acuden a la biblioteca. Me quito el sombrero ante ti, sobre todo si te los has encontrado a todos a la vez y no has sacado la recortada.

Biciclista aún recuerdo tus métodos chuletiles. Cada vez que pienso que ahora eres profesor me entran sudores fríos, jajaja.

Manuel te envidio por poder estudiar al aire libre. A mí me encantaría, pero necesitaría una mesa y una silla, eso al menos.

Diego ¡menuda visión! Sólo es comparable al día que echaron a mi director de tesis de la biblioteca nacional por ocupar durante demasiado tiempo la fotocopiadora a petición de un individuo que quería fotocopiar un libro llamado "Historia de la patata".

Perséfone gracias por los buenos deseos, sí que me ha cundido, sí. Ya os iré dando la brasa poco a poco.

Señorita Fellini veo tu tortilla y subo la apuesta: este año me tocó estudiar en un centro social mientras al lado las marujas aprendían a cocinar ¡cochinillo asado! ¡Y no nos dieron ni un poquito!

Caótica vale, no me meteré más con las que se pintan el ojo, comprendo tus motivos. De hecho reconozco que más de una vez acabé yendo a la biblioteca sólo por quitarme el pijama y ponerme... el chándal. Espero que te hayan salido genial las opos y no tengas que estudiar nunca jamás, amén.

Besos a todos y gracias por comentar.

14 de julio de 2010, 18:35

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